Con motivo del Día de la Mujer, hace un año publiqué una entrada sobre disfraces con superpoderes que consiguió que mi hija disfrutase en su colegio del "supertraje" que habíamos elaborado juntas (aunque los apresurados accesorios de cartulina no duraron mucho). Este año, a pesar de que el carnaval ya se haya celebrado, te propongo otro disfraz nada princesil y nada cursi: el de Frida Kahlo.
Frida (Coyoacán, 1907-1954) fue hija de un fotógrafo germano-húngaro y una mexicana. Desde pequeña destacó por su rebeldía y su fuerte personalidad, a pesar de que a los 6 años una poliomelitis le dejara una pierna mucho más delgada que la otra. A los 18 años, sufrió un grave accidente de tranvía que marcaría el resto de su vida y provocaría lesiones permanentes: tres fracturas en la columna, once en la pierna derecha, rotura de la pelvis (en tres lugares), de la clavícula y de dos costillas; hombro izquierdo dislocado y pie derecho (además de dislocado) aplastado. Un pasamanos le atravesó el abdomen desde el costado izquierdo.
Se sometió a la tortura de numerosas operaciones quirúrgicas (32 en total), de largos períodos de convalecencia con corsés de yeso (en sus últimos años llegó a usar 25) y de mecanismos de estiramiento de columna. El último año de su vida fue un auténtico sufrimiento, ya que la amputación de una pierna por gangrena la sumergió en una depresión que la llevó a intentar suicidarse en un par de ocasiones.
Frida (Coyoacán, 1907-1954) fue hija de un fotógrafo germano-húngaro y una mexicana. Desde pequeña destacó por su rebeldía y su fuerte personalidad, a pesar de que a los 6 años una poliomelitis le dejara una pierna mucho más delgada que la otra. A los 18 años, sufrió un grave accidente de tranvía que marcaría el resto de su vida y provocaría lesiones permanentes: tres fracturas en la columna, once en la pierna derecha, rotura de la pelvis (en tres lugares), de la clavícula y de dos costillas; hombro izquierdo dislocado y pie derecho (además de dislocado) aplastado. Un pasamanos le atravesó el abdomen desde el costado izquierdo.
Se sometió a la tortura de numerosas operaciones quirúrgicas (32 en total), de largos períodos de convalecencia con corsés de yeso (en sus últimos años llegó a usar 25) y de mecanismos de estiramiento de columna. El último año de su vida fue un auténtico sufrimiento, ya que la amputación de una pierna por gangrena la sumergió en una depresión que la llevó a intentar suicidarse en un par de ocasiones.
Al permanecer tanto tiempo postrada en la cama, Frida encontró en la pintura un medio para expresar su dolor y sus sentimientos. Pasaba largas horas delante de un espejo autorretratándose y buscando su identidad. No sólo sufrió dolor físico, su matrimonio con el pintor Diego Rivera resultó tormentoso debido a las numerosas infidelidades de él (llegó incluso a mantener una relación con la hermana de la pintora). Además, los abortos sufridos la marcarían durante mucho tiempo. Curiosamente, fue Diego quien le pidió que no se depilara y que vistiera con ropas y adornos tradicionales como reivindicación de la mexicalidad, a lo que ella accedió para complacerle.
Pero lo más llamativo de su historia es que, pese a todas las dificultades que encontró, Frida siempre buscó la manera de sentirse mejor. El dolor crónico generalizado, la fatiga extrema, los cambios de humor y los sentimientos de tristeza, depresión y ansiedad han sido reinterpretados recientemente como síntomas de fibromialgia postraumática, una enfermedad que entonces no era reconocida. Nunca se vio a sí misma como una víctima ni se daba por vencida fácilmente, supo enfrentar el sufrimiento con una gran actividad e inquietud por sentir la vida y sentirse viva. Viajó para exponer sus obras a París, San Francisco y Nueva York, se relacionó intensamente con personalidades de su época, fue profesora en la Escuela Nacional de Pintura y mantuvo una gran actividad política.
El año anterior a su muerte se organizó la primera exposición individual sobre su obra. El día de la inauguración, Frida estaba convaleciente y los médicos le prohibieron que se levantara. Como Frida no quería perderse el evento, consiguió que una ambulancia la trasladara a la galería y que instalaran su cama en medio de la sala, ante el asombro de periodistas y asistentes. Calmó su dolor con analgésicos y contó chistes, cantó y bebió.
Como homenaje a esa entereza. en el siguiente álbum te muestro varias imágenes de Frida junto a sus obras o pintando:
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